El 18 de marzo, el hecho fue categorizado temporalmente en nivel 5 de la escala INES, sin embargo desde el 12 de Abril las autoridades japonesas (NISA, CNS), estimaron que la cantidad total de materiales radiactivos emitidos al ambiente desde el 11 de marzo hasta esa fecha era alta, por lo que decidieron elevar la calificación al nivel 7 de la escala INES.
De acuerdo con dicha escala, el Nivel 7 corresponde a un evento considerado un accidente mayor, con impacto en las personas y el medio ambiente, según el cual se produce una mayor liberación de material radiactivo que pone en riesgo la salud general y el medio ambiente y requiere la aplicación de medidas de contraposición.
En el mes de diciembre de 2011, el Gobierno japonés anunció que las unidades 1, 2 y 3 de la central nuclear de Fukushima Dai-ichi habían alcanzado el estado de “parada fría”, lo que significa que los núcleos de estas unidades permanecen por debajo de los 100ºC y se mantiene la refrigeración de forma estable.
También se extrajeron los escombros radiactivos de los edificios para facilitar la circulación de robots que proporcionarán información sobre parámetros de interés en las zonas de alta radiación. Se completó la construcción de una estructura de protección del edificio de la unidad 1 y se proyectaron los correspondientes a los otros edificios. buscando con ello, reducir las dosis de radiación en el emplazamiento, asimismo las emisiones de material radiactivo se redujeron de manera que los niveles de radiación en la periferia de la central permanecían de forma estable y por debajo de 1 milisievert por año.
Efectos sobre la salud
De acuerdo con un informe elaborado por la Health Physics Society, los efectos en la salud de la radiación producida en el accidente deberían ser mínimos tanto para el público como para los trabajadores de la central nuclear
Las medidas tomadas por el Gobierno japonés, como la rápida evacuación de la población y la monitorización del agua potable y los alimentos, ayudaron a reducir la exposición del público a la radiación. Tanto es así que, a pesar de que unas 20.000 personas murieron en el terremoto y posterior tsunami, ninguna de esas muertes se puede atribuir a la radiación del accidente de Fukushima Dai-ichi.
Acciones actuales
La compañía propietaria TEPCO y el Gobierno japonés han establecido un nuevo programa de trabajo que consta de una primera fase, con una duración de tres años, en la que se extraerán los combustibles usados de todas las piscinas, seguida de una segunda fase en la que se repararán las contenciones y se llenarán con agua.
Asimismo, el Gobierno japonés, con el apoyo del Organismo Internacional de Energía Atómica, tiene previsto revisar la situación radiactiva en un radio de 20 kilómetros para iniciar la desclasificación de zonas. En caso que la exposición sea inferior a 20 mSv por año podrá iniciarse el regreso de la población evacuada, con las debidas precauciones y con la ayuda del Gobierno. En aquellas zonas donde la exposición sea menor a 50 mSv por año , el Gobierno colaborará en la descontaminación y reconstrucción. En aquellos terrenos cuya actividad conduzca a dosis superiores a 50 mSv/año, se estima que el tiempo de retorno puede ser de hasta cinco años.
A nivel mundial, siguiendo la iniciativa de la Comunidad Europea, de realizar pruebas de resistencia de sus 143 reactores nucleares, se han tomado acciones para revisar la operatividad y resistencia de las centrales nucleares buscando reforzar con ello la seguridad nuclear en las instalaciones, así en el ámbito iberoamericano, Argentina, Brasil, España y México han realizado dichas pruebas.
Energía nuclear en el mundo
Luego de la tragedia de Fukushima Dai-ichi, la reacción ha sido diversa en los distintos países del mundo, que van desde países que continúan considerando en sus planes la necesidad de seguir contando con la energía nuclear en sus matrices energéticas, como Francia y Finlandia, hasta países que han decidido el abandono de la energía nuclear como Alemania.
Futuro de la energía nuclear
En el mundo la energía nuclear tiene dos ámbitos de acción importantes: Las aplicaciones médicas, industriales y agropecuarias y la generación de la energía eléctrica. Es necesario desarrollar la energía nuclear, ya que debemos diversificar nuestra matriz energética para garantizar el crecimiento económico de nuestros países. Los reactores nucleares se construyen para soportar sismos de alta intensidad. Además con la construcción de reactores de última generación y cumpliendo con las regulaciones nacionales e internacionales podremos utilizar esta energía.
En conclusión se puede afirmar que la energía nuclear es la única tecnología capaz de generar y suministrar grandes cantidades de energía eléctrica sin contaminar la atmósfera, contribuyendo así al desarrollo sostenible del planeta.











