La Antártida: un continente sin dueño, un espacio para la ciencia, un símbolo para el planeta
El Perú, país del hemisferio austral, se halla vinculado a la Antártida por costas que se proyectan hacia ella, así como por factores ecológicos y antecedentes históricos. Para el Estado peruano es importante tener una presencia activa en la Antártida, conforme con los derechos y obligaciones que tiene al formar parte consultiva del Tratado Antártico. Es por ello que propicia su conservación como una Zona de Paz dedicada a la investigación científica y al mismo tiempo es favorable a la vigencia de un régimen internacional que, sin desmedro de los derechos que corresponden a la Nación, promueva en beneficio de toda la humanidad, la racional y equitativa explotación de los recursos de la Antártida, y asegure la protección del ecosistema de dicho Continente.
La Política Nacional Antártica dispone que se asegure la realización y continuidad de las Campañas Científicas del Perú a la Antártida (ANTAR) a fin de consolidar la presencia activa y permanente DEL Perú en el Continente Antártico. El Ministerio de Relaciones Exteriores es la encargada de coordinar, coordinar y supervisar las misiones ANTAR.
La Vigésimo Cuarta Campaña Científica del el Perú a la Antártida (ANTAR XXIV) se realizará del 28 Enero al 5 de Marzo 2017, teniendo como objetivo dar continuidad a las investigaciones que se vienen desarrollando, fortalecer la cooperación con otros Estados Parte del Tratado Antártico y contribuir a la difusión del valor a la Antártida como Reserva Natural para la Paz y la Ciencia.
El Instituto Peruano de Energía Nuclear, participará en el ANTAR XXIV, con el proyecto
“Estudio de líquenes para conocer el efecto del cambio climático, la contaminación y cambios medio ambientales en el área de influencia de la Estación Científica Antártica Machu Picchu” y el Sr. Raúl Miguel Jara Martínez es el expedicionario que representará al IPEN.
La importancia de la investigación se sustenta en la capacidad de los líquenes para incorporar algunos radionucleídos naturales siendo utilizados como biomonitores de la actividad cosmogénica y al evaluar su crecimiento y parámetros fisiológicos y ambientales en zonas prístinas ayudará en los estudios sobre el impacto del cambio climático en el ecosistema terrestre antártico.











